Retinosquisis
Por el Dr. Miguel A. Arcacha, Jr., F. A. C. S.

Retinosquisis significa separación o desdoblamiento de las capas que forman la retina. Hay dos formas de este raro desorden. El más común es la forma adquirida o retinosquisis senil que afecta al 3% de la población (tanto en hombres como a mujeres) y ocurre generalmente en la edad media alrededor de los 40 o 50 años. La otra forma se presenta desde el nacimiento, afectando a los varones jóvenes y se conoce como retinosquisis juvenil. Esta variedad es hereditaria y está ligada al cromosoma que determina el sexo o cromosoma X. El desorden esta caracterizado por una pérdida lenta y progresiva del campo visual correspondiente a las áreas afectadas de la retina.

La separación en el caso de la forma senil es debida a la confluencia de pequeños quistes en la retina periférica (degeneración microquística periférica), que es casi siempre bilateral (75%) y afecta los cuadrantes temporales inferiores. Casi una tercera parte de estos pacientes son hiperópicos y permanecen estables, sin embargo, si la lesión es muy grande o progresiva se puede tratar con láser o crioterapia para prevenir que alcance la mácula.
Por otro lado la forma juvenil es siempre bilateral afectando tanto a la periferia como a las máculas, produciendo una pérdida de la visión central. Puede asociarse a estrabismo y hemorragia vítrea por lo que el diagnóstico en la mayoría de los casos se hace antes de la pubertad. La visión de estos pacientes suele estabilizarse alrededor de los 20 años de edad con una visión entre 20/70 a 20/200.
La cavidad quística se observa con el oftalmoscopio como una elevación transparente y sin pliegues (en forma de fisuras cerebrales como en los desprendimientos rhegmatógenos), su pared interna permanece inmóvil, engrosada y puede haber varios agujeros en ella dándole forma de panal de abejas. También la pared interna puede presentar pequeñas opacidades en forma de copos de nieve y envainamiento de los vasos.
Se necesita de un agujero en su pared externa, en combinación con los ya existentes en la capa interna, para causar un desprendimiento rhegmatógeno-esquisis complejo, que necesitará de cirugía mayor. En estos casos el paciente se queja de relampagueo y moscas volantes. Si la cavidad quística no desarrolla agujeros (o solo presenta agujeros en su parte interna) no suele haber problemas mayores y el proceso se mantiene estable.
A través de mi carrera he tenido que lidiar con un pequeño número de retinosquisis seniles que se han convertido en desprendimientos combinados al desarrollar un agujero en la capa externa de la cavidad quística. Estos casos se tratan igual que los desprendimientos rhegmatógenos y tienen un pronóstico favorable si no han incluido la mácula, ya que el escotoma es absoluto. Un truco que ayuda en el diagnostico diferencial entre retinosquisis y desprendimiento rhegmatógeno, es disparar con láser argón a las paredes de la lesión, para ver si esto produce una quemadura. Si esto sucede el diagnóstico de retinosquisis es el correcto, ya que en los desprendimientos rhegmatógenos la retina neurosensorial está separada del epitelio pigmentado y por lo tanto no se producirá una lesión térmica.